COMUNICACIÓN: ¿Por qué nos comunicamos tan mal?

COMUNICACIÓN: ¿Por qué nos comunicamos tan mal?

En las últimas semanas me he ido encontrando diferentes casos de personas que no saben exactamente qué ocurre en sus relaciones, pero que saben que algo falla en ellas.

Ya sea en casos de parejas, amigos, compañeros de trabajo, o incluso con clientes, se topan con situaciones en las que creen haber transmitido un mensaje de forma clara, pero lo cierto es que acaban con malentendidos, conflictos y mucha frustración.

Supongo que cuando lo ves desde dentro cuesta mucho darse cuenta, pero cuando eres un observador externo es realmente fácil percibir que el fallo está en la manera en la que nos comunicamos. Y es que, incluso cuando lo hacemos, dejamos de lado cuestiones clave para que la comunicación sea realmente efectiva.

Por ejemplo, ¿alguna vez compruebas que lo que has dicho ha sido entendido por tu interlocutor? ¿Utilizas algún método para verificar qué ha entendido de lo que tú has dicho? Te recomiendo que hagas la prueba, porque es realmente revelador.

En la mayoría de los casos lo que decimos y lo que el otro entiende no tiene nada que ver, porque su mapa mental, o la representación de conceptos y realidades que tiene en su cabeza no tiene nada que ver con la nuestra

Esa “realidad” que todos parecemos tener tan clara ¡no existe! Es sólo la suma de nuestras experiencias y vivencias que se han grabado en nuestro subconsciente y filtran cada una de las cosas que percibimos. Por eso, cuando nos transmiten algo, simplemente buscamos la manera de encajarlo en el mapa mental que ya tenemos, y el mensaje “real” se difumina cada vez más.

Y no pensemos que es culpa del otro, ni la nuestra, simplemente es la manera en la que funciona el ser humano, y más en los tiempos que corren, en los que a veces no tenemos tiempo ni para escucharnos a nosotros mismos.

A lo mejor debemos primero que nada preguntarnos ¿qué nivel de atención presto al escuchar a los demás? O incluso, ¿Qué nivel de atención pongo al transmitir un mensaje para asegurarme que digo lo que quiero decir? ¿Estoy verdaderamente presente, con todos mis sentidos, en la conversación?, y de ser así ¿qué grado de interés tengo en escuchar al otro y no en escucharme a mí mismo?

Son muchas preguntas y seguramente después de hacerlas te empieces a dar cuenta de que no te comunicas tan bien como pensabas, pero es importante a medida que maduramos ir asumiendo la responsabilidad que tenemos en las cosas que nos ocurren, y eso incluye asumir que podemos ser en parte responsables de los malentendidos o desencuentros con otros.

Desde ese punto de consciencia, podemos mejorar, aprender y crecer.

Así que, la próxima vez que discutas con alguien, detente un momento a pensar en todo esto, y si encima le sumas un poco de empatía y asertividad, muchísimo mejor!
Seguiremos hablando de comunicación en futuros posts, porque es un tema que da mucho que pensar…