La importancia de transmitir emociones en tiempo de aislamiento por Coronavirus

La importancia de transmitir emociones en tiempo de aislamiento por Coronavirus

Hoy he visto en la televisión dos entrevistas que me han dado mucho que pensar. En ambos casos, se trataba de dos sanitarios, una enfermera y un médico, que han superado la enfermedad del Coronavirus después de haberse contagiado en sus puestos de trabajo.  Me resulta especialmente interesante conocer el punto de vista de personas que normalmente se encuentran al otro lado de la enfermedad, y que de repente se ven convertidos en pacientes, con todo lo que ello conlleva. En primer lugar, el hecho de saber todo lo que saben juega en su contra, tal como ellos mismos decían. Saber en cada momento lo que significa cada valor de sus analíticas, lo que representa cada línea en sus gráficas, o lo que se dicen sus compañeros con la mirada al auscultarlos… Y si lo pienso detenidamente, a veces la ignorancia, o mejor dicho, la dosificación de la información, puede ser más positiva que el exceso de datos sobre un tema. El saber demasiado puede predisponernos a lo peor en cada momento, y eso a su vez nos pone en un estado mental de pérdida, de rendición y de abatimiento. A veces es mejor confiar en que otros nos cuiden y sepan más que nosotros sobre algunos temas, al igual que nosotros sabremos más sobre otras cuestiones. Este médico y esta enfermera desde luego no pudieron hacerlo; no podían borrar todo lo que ya sabían, pero nosotros sí que podemos no sobreinformarnos y no saturarnos con datos que nos predispongan a lo negativo.

 

La importancia de transmitir emociones en tiempo de aislamiento por Coronavirus 1

En segundo lugar, y quizás lo más interesante, es la explicación de la vivencia emocional a lo largo de este proceso. En el caso de la enfermera, describía con lágrimas en los ojos como los síntomas que sufrió con más dolor no fueron los físicos, sino los emocionales, como la soledad, la tristeza, el miedo, e incluso la culpa. Decía que esos síntomas hacían que todo fuera mucho peor, y que los síntomas físicos parecieran mucho más graves y definitivos. Eran los emocionales los que la llevaban a pensar en rendirse, no los físicos, por muy duros que fueran.

Esto desde luego me ha hecho pensar. He leído mil veces artículos que hablan de la influencia de las emociones en los procesos infecciosos, y todos sabemos que emociones como el miedo hacen que nuestras defensas disminuyan, pero escuchar que las circunstancias emocionales tan extremas de esta crisis del coronavirus hacen que muera más gente, es durísimo. Es decir, que según esta premisa, si no estuvieran tan solos y aislados, y pudieran ser abrazados por sus seres queridos, muchas personas habrían sobrevivido al Covid-19, o por lo menos se hubieran ido con menos sufrimiento físico.

Y lo curioso es que no es sólo la enfermera la que señala este hecho. Hay muchas más entrevistas en la red que defienden la misma teoría. Hablan de los días malos, en los que estaban preocupados por sus familias, en los que lloraban por sus seres queridos, o incluso en los que se enteraban del  fallecimiento de un familiar o amigo, y que a esos días les seguía un  empeoramiento de los dolores y padecimientos en los días posteriores.

En el caso del médico, sus declaraciones me resultaron también bastante esclarecedoras. Hablaba de la distancia física necesaria para prevenir contagios, y de cómo ésta, y el uso de EPIs, tales como mascarillas, buzos, guantes, etc. hacen muy difícil comunicar emociones entre paciente y sanitarios, y que eso representa un doble aislamiento. El no ver una sonrisa por estar tapada tras una mascarilla, o una mirada cercana, un gesto en la cara de sus propios compañeros, o el no poder tocarse piel con piel, hacen que todo sea demasiado frío, aséptico, y distante. Y es lógico que así sea, claro está, pero es importante tener en cuenta el efecto que todo esto tiene en personas que, ya de por sí, han sido separadas de todo cuanto quieren.

 

La importancia de transmitir emociones en tiempo de aislamiento por Coronavirus 2

 

Y no destaco todo esto para regodearme en lo que nos hace sufrir, sino por el contrario, para que seamos conscientes del peso que tienen nuestras emociones en situaciones críticas, y cómo pueden ser nuestro salvavidas hasta en las situaciones más insospechadas.

No sólo se trata de cuidar nuestro cuerpo, sino también de entender de una vez que nuestra mente, nuestra higiene emocional, el autoconocimiento, e incluso el optimismo y el agradecimiento  son fundamentales en cada paso que damos en esta vida.

Somos un todo, no una suma de partes. Así que aprendamos de lo que ocurre, y no sólo de lo que nos ocurre a nosotros, sino también de lo que les ocurre a personas como este médico y esta enfermera, que hoy pueden decir que han vuelto a nacer y desde luego, que han aprendido una gran lección.

 

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